Dios sabe, de Joseph Heller

 Con un cinismo así, ¿quién necesita a dioses como ÉL? ¿Estoy ciego yo? Hace más de cincuenta años podía percibir por mí mismo que ni siempre ganan los ligeros la carrera, ni la guerra los fuertes; sino que tiempo y ocasión nos acontecen a todos. Sale el sol y se pone el sol, y un mismo suceso ocurre al justo y al impío. Y ni aún de los sabios es el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor, sino que lo mismo nos sucede a todos. Y lo mismo morirá el sabio que el necio. Entonces, ¿por qué es sabio el sabio? Fue cuando empecé a odiar a la vida y llegué a la conclusión de que no tiene el hombre bien debajo del sol, sino que coma y beba y se alegre, aunque no siempre resulta esto demasiado fácil cuando lo único que tiene uno es pastrami.


(dialogo interno del rey David)