La Mirada indiscreta, de George Simenon


No manifiesta ningún enfado, sigue comiendo, tranquilo, sereno. ¡Hace tanto tiempo que dura esto! Nunca se ha rebelado, no se rebelará nunca. Su cuerpo es como una corteza detrás de la cual la gente cree que no hay nada, porque se ha acostumbrado a guardárselo todo dentro.