El Arte de la Guerra, de Sun Tzu

 Hay cinco razones por las cuales se puede peligrar: Si sufres de temeridad, morirás; si te aferras a la vida, serás capturado; si tienes un temperamento volátil, podrás ser provocado; si presumes de una honestidad incorruptible, podrás ser humillado; si te apegas al amor por el pueblo, te sentirás fácilmente angustiado. Estas cinco razones conducen a cometer grandes errores y a catástrofes en la conducción de las tropas. La causa de la aniquilación del comandante y de su ejército se encuentra en estas cinco razones, por ello deben ser consideradas con gran cuidado. 


Si un comandante es violento y luego tiene miedo a las tropas, es porque es extremadamente incompetente. 

Cuando un enemigo te confronta lleno de rabia, pero aún así evita el combate y no se retira de su posición, debes observarlo con mucho cuidado.

Si las tropas son fuertes pero los oficiales débiles, el resultado es la desobediencia. Si los oficiales son fuertes pero las tropas débiles, el resultado es el colapso. Si los oficiales de rango están llenos de rabia y no son obedientes, al encontrarse con el enemigo permitirán que su rencor sea el estímulo de ataques independientes, el comandantes entonces no entenderá la fuerza de sus propias tropas y el resultado será la ruptura. Si el comandante es débil y permisivo, las órdenes y el Tao son poco claros, sus oficiales y tropas poco disciplinados, sus formaciones en el campo desorganizadas, el resultado será el caos. Si el comandante es incapaz de evaluar al enemigo, envía una fuerza pequeña para encontrarse con una grande, envía tropas débiles para atacar las mejores del enemigo y opera sin una vanguardia selecta, el resultado será la derrota.